Odio que llueva, me pone triste, y sin embargo podría pasarme horas contemplando como cae cada gota de agua, escuchando su repicar al golpearse contra el suelo, o mojándome mientras paseo por las calles de mi ciudad...
(...) Lo malo de haber albergado un sueño que tuvo visos de ser posible es que aparejó la verdadera desilusión. Porque si hubiese soñado desde pequeña con algo más grande, con ser reina o astronauta, por ejemplo, no me hubiera costado tanto resignarme al no serlo al crecer. El sueño que promete lo imposible ya nos priva con su propia promesa de su consecución, pero un sueño accesible delega en nosotros su solución: nos parece que si no se ha cumplido es nuestra culpa y no la del azar o del destino. Y, así, me temo que yo moriré como he vivido, en el baratillo de los fracasados. "Un milagro en equilibrio" Lucía Etxebarria.
Porque a veces en los libros encontramos aquello que no somos capaces de expresar con palabras.
Acarició su piel por última vez, se visitó, y sin mirar atrás partió lejos de él. Sabiendo, que una vez más, volvería a caer, pensando que quizás nunca podría renunciar a él, creyendo que estaría mejor con las migajas que él la ofrecía que despertando sola cada mañana.
Aún no puedo creer como cambian las cosas en poco tiempo. Como lo que ayer era dulce hoy no es más que un trago amargo. Cómo las sonrisas pueden ser simples muecas que esconden el verdadero sentimiento. Como las caricias se convierten en arañazos al alma, como tu presencia puede ser el más cruel de los castigos....