domingo, 29 de julio de 2007

Bandas sonoras.

Cada canción un momento.
Cada momento un recuerdo.
Cada recuerdo una vida.
Y cada vida una canción.

martes, 24 de julio de 2007

Kilómetros

Muchos kilómetros.
Muchas facilidades.
Las cosas comienzan a ir bien de verdad.

Querer o no querer...

Querer o no querer que te quieran. Querer o no querer que alguien se acerque. Querer o no querer asumir que quieres que te quieran. Querer o no querer sentir más. Querer olvidar y no querer olvidarte nunca.

¿Demasiado tarde?

Solo tú y yo tenemos la culpa.
Solo tú y yo podremos solucionarlo.
¿Será demasiado tarde?

viernes, 20 de julio de 2007

Amistad.

Dicen que hoy es el día de la amistad.
Amistad... curiosa palabra.
No sé si tengo muchos o pocos amigos, pero desde aquí, a los que de verdad sois mis amigos, a los que de verdad me consideráis amiga, FELICIDADES!!

miércoles, 18 de julio de 2007

Encuentros y desencuentros...

Todos los días, unas mismas horas, una calle.
Un día, una hora... un encuentro.
Tú no miraste, yo tampoco... ambos dudamos...
Nos desencontramos en el encuentro... y ahora habrá que esperar una nueva oportunidad..

jueves, 12 de julio de 2007

Redecorando...

Necesito redecorarme, sí, como el anuncio del Ikea...
Oxigenarme mi entorno y yo...
Cambiar de aires, de colores, de formas...
Deshacerme de viejo e inútiles recuerdos, de trastos viejos que ocupan lugar, en mi cuerpo y en mi alma, en mis armarios y cajones...
Colocar mis nuevas adquisiciones, mis nuevos sentimientos, mis nuevas sonrisas...


Bienvenidos a la república independiente de mi nueva vida.

¿Enganchada?

Eres como una droga... necesito más de ti, constantemente... Pero, como la peor de las drogas, a veces, me provocas un rechazo tan grande que necesito borrar de mi mente tu existencia.

Shakespeare

"El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterias que cometen."



Si a veces nos viesemos por un agujero...

martes, 10 de julio de 2007

Me cambiaste...

Si, me cambiaste. Cambiaste mi forma de ser mientras compartimos minutos de nuestras vidas, mientras tu piel y la mía se rozaban constantemente, como si la una necesitase de la otra para reafirmarse en su existencia.
Cambiaste mi sonrisa, hiciste de ella un gesto perenne en mi cara, incluso derribaste aquella coraza que cubría mi morena piel, aquello donde nadie podía acceder era para ti terreno propio, terreno abonado donde poco a poco sembraste sentimientos que una vez creí olvidados.
Cambiaste el sentir de mi piel, me hiciste temblar a cada abrazo, a cada caricia, a cada beso que rozaba mis labios sin llegar a entregarse a ellos.
Me cambiaste cuando, de un frenazo seco, todo terminó, cuando las lágrimas, tan escasas en mis ojos, brotaban desazonadas rodando mejillas abajo.
Me cambiaste cuando, una vez fuera de mi vida, comprendí que me enseñaste, me ayudaste a conocerme. Cambiaste mi ingenuidad, me hiciste fuerte.
No me arrepiento de haber sentido lo que sentí, quizás si de entregártelo a ti que no lo mereciste.
Pero hasta en eso me cambiaste, porque ahora nadie conseguirá de mi lo que tú ya conseguiste, porque soy fuerte y, desde ahora, las cosas las miraré desde una perspectiva que no me pueda hacer daño.