
No había llegado quizás el momento de escribirte a ti. Es curioso, sé que mucha gente no entenderá nunca nada de todo esto, pero no me importa lo más mínimo.
Hace cinco años de toda esta locura, y la gente no sabe mirar más allá, creen que somos adolescentes inconscientes que reflejamos nuestros sueños en ti... no
podrían estar más equivocados. Tampoco queremos vivir tu vida, ni la vivimos simulando que es nuestra... nada más lejos de la realidad... Pero tú, te has convertido en la niña de los ojos de muchos de nosotros, y nunca entenderán por qué.
Nunca entenderán que
detrás de cada concierto hay miles de sentimientos unidos, nunca comprenderán que tú pusiste en la vida de cada uno de nosotros unas estrellas que nos iluminan cada día nuestro camino, que no dejan que nuestro cielo se cubra de nubes grises, que nunca nos abandonan a pesar de la tormenta. No entienden que cada gesto de cariño que nos dedicas compensa cada minuto de trabajo por ti, no entienden que tus triunfos no son solo tuyos, son de todos nosotros.
Pero lo que de verdad no entenderán nunca es que nos basta el brillo de tus ojos para sonreír, que tu voz sirve para calmar nuestras inquietudes, tus sabias palabras aplacan nuestras inseguridades, mitigan los miedos...
Nunca podré escribir todo lo que me
gustaría agradecerte, porque son tantas cosas las que has hecho, sin saber, por mi...
Gracias por cada una de esas personas que un día llegaron a mi vida de mano de tu música, gracias por ayudarme a crecer, aunque no hayas sido testigo directo de ello, gracias por defender siempre tu integridad, gracias por no dejar que la música se agote...